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Crítica: ‘Cero Fantástico’

En Los 4 Fantásticos (Josh Trank, 2015) no hay emoción ni acción, no hay personajes fuertes ni una historia que atrape. No hay villano ni héroes.

Hace tres años, el director del reboot producido por 20th Century Fox creó un buen filme, casi alternativo, sobre tres jóvenes que adquieren poderes de forma extraña. Poder sin Límites (Chronicle, 2012) tranquilizó a los fanáticos de los personajes de Marvel cuando se anunció a Trank como cabeza del reinicio. Pero algo salió mal. Muy mal.

4F, para abreviar, ahonda en la infancia de Reed Richards, un chico con ganas de rebasar los límites de su mente y crear máquinas dignas de la ciencia ficción, lo que también lo ponía en la mira de los “bullers”, y cómo su talento hace que la Fundación Baxter, a través de Franklin Storm, le otorgue un internado para aprovechar sus habilidades.

Junto a Viktor Von Doom, Sue Storm y Johnny Storm, Richards completa el proyecto de una máquina que pueda hacer viajes interdimensionales con éxito. El problema es que el grupo de jóvenes no permitirá que el Gobierno se apodere de su proyecto y se lleve el crédito del primer viaje, así que ellos serán los primeros seres humanos en viajar.

Todo eso sucede en más de la mitad de la película. Parecería que Trank intenta presentar a los personajes de una manera profunda, dando detalles del ensimismamiento de Sue, la apatía de Viktor, la rebeldía de Johnnny y la inadaptación de Ben, sin embargo, y a pesar del tiempo invertido, ninguno en realidad se desarrolla por completo, ni siquiera se comprende del todo cómo es que ese grupo tan ecléctico se convierten en la familia que se supone son Los 4 Fantásticos, jamás se siente que lleguen a ser tan cercanos.

En realidad, la trama de la película parece estar más inserta en el drama que en la acción y en la aventura, y aunque podría ser una buena exploración, al final, las películas de superhéroes y sus historias funcionan porque son obligados a sacar lo mejor de ellos en las peores situaciones, porque aprenden a valorar las posibilidades de hacer el bien a través de sus habilidades, pero eso es algo que nunca pasa en esta película.

Ojo. A partir de aquí hay spoilers, si no quieres saber qué pasa en Los 4 Fantásticos, abstente de leer.

Desde que obtienen sus poderes, Reed, Sue, Johnny y Ben pasan por un enorme drama cobijado por el hecho de que son muy jóvenes (algo que en esta adaptación actúa más en contra que a favor) y de que el Gobierno se “adueñó” de sus mutantes vidas. Reed decide escapar, prometiéndole a Ben que volvería para ayudarlo (sí, aquí también siente culpa por la condición de su petrificado amigo), pero se va. Ben se convierte en el arma secreta del Gobierno, Sue perfecciona sus habilidades y Johnny, quien parece ser el único conforme con ser el proyecto bélico secreto del Gobierno, está feliz porque por fin saldrá en una asignación.

El Gobierno decide volver a la otra dimensión, porque definitivamente quieren estudiar el lugar en busca de crear un ejército de mutantes, claro, y después de un año y con la ayuda de Sue, encuentran a Richards, quien al parecer trabajaba en otra máquina para regresar a la otra dimensión. Un año… y parece que nada pasa (porque de verdad nada pasa). Los 4 Fantásticos son distantes uno del otro. Parecen estar conformes con las intenciones del Gobierno y de ser parte de su ejército mutante, porque hasta Reed accede a trabajar para ellos (con una intención de encontrar una cura, aunque más bien la infieres, porque no es clara). Y aquí es donde no entiendo cómo debemos concederles el título de héroes.

Ni cuando vuelven a la otra dimensión y se encuentran a Viktor, y resulta ser (vaya sorpresa) una gran amenaza para la humanidad, se siente que el grupo esté unido. Nadie demuestra convicción en sus acciones, ni el villano convence con su intención de acabar con el mundo, ni los héroes parecen comprender su responsabilidad, parece que combaten por inercia… porque está en el guión. Y eso ni siquiera cambia cuando Von Doom mata a Franklin Storm, quien había sido como un padre para todos (sniff, sniff).

Solo hay una batalla en toda la cinta, al final, en la otra dimensión, que se resuelve de una manera aburrida, sin emoción ni sustancia, y tan rápido que por momentos sientes como que te perdiste 20 minutos del filme.

Nadie brilla en 4F. Ni los personajes ni los actores ni la historia y mucho menos el director, parece que no pudo hacer embonar los elementos de los cómics en esta película, con un villano poco menos que de caricatura, sin la inteligencia, malignidad y peligrosidad del verdadero Von Doom. Unos héroes ensimismados, pasmados, que nunca establecen vínculos fuertes, vamos, ni siquiera se entiende que sepan lo que están haciendo.

Parece que los rumores sobre los problemas en el set fueron ciertos. Todo indica que el proyecto le quedó muy grande a Trank y fue demasiado pronto para ponerlo al frente de un blockbuster de verano. Es una lástima, pero a decir verdad, la primera película, la del 2005, se siente mejor que este reboot, que nomás nunca arranca. En serio.

Hay que verla, pero sin prisa, solo para que no les cuenten. Pero bien pueden esperar a rentarla a finales de año, en serio. O hasta esperar a que esté en Cinecanal o en Canal 5. La verdad no creo que deban apresurarse, pero si la ven en los cines y opinan diferente, me gustaría saber el porqué. ¿Me lo cuentan en Twitter? @BetoHB75.


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Diseñador gráfico de profesión, periodista por convicción. Roberto ha convertido sus aficiones en sus especialidades. Los cómics, el cine, la TV y los videojuegos son sus temas favoritos (y de lo único que tiene tema de conversación).

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